ROSARIO DE LERMA, Salta.-
Si para el imperio inca, que tuvo esta tierra entre sus dominios, el
sol era objeto de culto y veneración, para los actuales pobladores
es su principal motor de energía.
En el corazón del valle que forman los cerros 20 de Febrero y San
Bernardo, a 23 kilómetros de la ciudad de Salta, se levantan unas 60
casas con el orgullo de ser una aldea totalmente ecológica.
Las viviendas tienen corriente eléctrica, sistema de refrigeración y
calefacción, televisión, radios y heladeras, como cualquier otro
hogar. Pero es el sol, que por estas latitudes cae tajante en
invierno e implacable en verano, el que las alimenta.
Se trata de un proyecto que diseñaron las facultades de
Arquitectura, Ingeniería y Trabajo Social de la Universidad Católica
de Salta (UCS), que invitó especialmente a LA NACION para ver sus
resultados. Comenzó como un ejercicio para la práctica profesional,
pero terminó siendo una oportunidad de tener un techo propio para un
gran número de trabajadores del tabaco que, según el calendario de
la cosecha, tienen ocupación tres o cuatro meses al año. Y a la vez,
una forma de evitar el lento pero inexorable éxodo rural.
El objetivo de los estudiantes y docentes de Arquitectura fue
planificar viviendas ecológicas capitalizando las características
geográficas y sociales de Salta.
Con las propias manos
Las casas se diseñaron con una orientación nordeste, para aprovechar
al máximo las horas de sol.
La única dificultad: el adobe se deshacía con la humedad. Entonces,
estudiaron un compuesto agregando el 10 por ciento de cemento. Cada
vecino de la pequeña aldea ecológica armó los bloques de adobe y con
sus propias manos levantó la casa.
De esta forma, el costo de cada vivienda de 120 metros cuadrados
rondó los 11.000 pesos. "La misma vivienda, construida con ladrillos
y corriente eléctrica, hubiera costado unos 50.000 pesos", aseguró
Colombo Murúa.
El techo está equipado con dos paneles fotovoltaicos. Uno produce
energía solar para los artefactos electrónicos y las luces de la
casa. El otro le provee agua caliente.
En una de las caras de la vivienda hay un ventanal de seis metros de
ancho. Debajo de la ventana, en el interior, el piso es de laja
negra. Los rayos de sol producen un efecto invernadero y hacen que
la casa esté calefaccionada en pleno invierno, sin necesidad de
estufas.
En una de las paredes externas hay dos puertas falsas: no comunican
con el interior, sino con una construcción de piedra pintada de
negro que forma parte de la pared. Es el sistema de calefacción y
refrigeración que se activa cuando ya cayó la noche.
En invierno, las puertas se dejan abiertas de día para que el sol
caliente la piedra. De noche, se cierran para que el calor ingrese
por los orificios a las habitaciones.
En verano es el sistema inverso: se cierran de día. De noche se
abren y la diferencia de temperatura produce una corriente de aire
capaz de disminuir hasta cinco grados la temperatura ambiente en el
interior.
Otra de las características de las casas ecológicas es el
tratamiento de los residuos. Los papeles, cartones y botellas sirven
para alimentar el fuego de un horno de barro, en donde, dicen los
pobladores, se preparan los mejores lechones de la región.
Como cuenta con una cámara aislante, se puede aprovechar la
incineración de residuos para cocinar, sin peligro de contaminar la
comida.
La basura orgánica, a su vez, se apila y se convierte en alimento
para las lombrices californianas que se crían detrás de las casas
para producir el abono llamado compost.
Los compostajes sirven para fertilizar la tierra de la huerta donde
producen frutas y verduras para su subsistencia. Ocurre que, en los
terrenos que ocupan, antes se emplazaba una plantación de tabaco que
desnutrió el suelo. Por esa razón, y porque constantemente se
anegaba, la Municipalidad de Rosario de Lerma decidió donarlos para
mejorarlos con el proyecto de la UCS.
El aporte de la Cátedra de Ingeniería fue diseñar un sistema de
canales para drenaje. Dio resultado: hace tres años que esa tierra
no conoce de inundaciones.
El abono de las lombrices californianas también se comercializa y
permite a los pobladores tener un ingreso en los meses en los que no
hay trabajo. La huerta y el gallinero propios los abastecen de
alimentos.
No es lo único. A unos pocos metros tienen una granja comunitaria en
la que producen todo tipo de especias. En las cosechas de este año
se produjeron 150.000 kilos de orégano, que se exportaron en su
totalidad a Europa.
Por Evangelina Himitian (De la Redacción de
LA NACION)
Las viviendas
Dónde están:
a 23 kilómetros de la capital de Salta, en el valle que forman los
cerros 20 de Febrero y San Bernardo.
Cómo son:
las paredes son de adobe, con un 10% de cemento, tienen 120 m2 y un
terreno propio donde cultivar hortalizas.
Servicios:
paneles solares alimentan la electricidad, calefaccionan la casa y
calientan el agua.
Aportes:
producen compost y cultivan hierbas y especias que se exportan a
Europa.