Este
fenómeno que mayoritariamente sucede en el mundo occidental tiene en estos
tiempos un gran ímpetu. Hoy, el público en general recicla más botellas y latas.
Al menos en el mundo desarrollado las nuevas viviendas están bien aisladas
térmicamente, no así en la Argentina donde cada año son de peor calidad.
Nuestros electrodomésticos solo usan una parte de la electricidad que usaban
hace 25 años. Nuestros automóviles poseen catalizadores para reducir emisiones y
gastan menos combustible. Muchos de nosotros estamos pagando un sobreprecio por
frutas y verduras orgánicas y tendemos a leer los rótulos para ver que
conservantes y colorantes poseen los alimentos. Nosotros estamos repentinamente
mucho más involucrados en vigilar el funcionamiento de una fábrica cercana que
produce humos y olores. Vemos en los noticieros como en el hemisferio norte la
lluvia ácida daña los bosques y los lagos.
Ciertamente lo
expuesto involucra más variables que la sola preocupación por la factura de gas
y electricidad. Hoy, el público se preocupa por la salud, no solamente propia
sino por la salud comunitaria; usa el término "calidad de vida" aunque no
conozca la definición correcta del término. Si pregunta a un amigo que trabaje
en el mundo desarrollado seguramente conoce a alguien que trabaja en un
"edificio enfermo". Nosotros estamos inquietos por saber que tiene la nueva
alfombra que huele tan mal o nos preocupamos por las emisiones de CFC, COx o de
radón; aunque no sepamos como manejar esa información.
Nosotros no podemos pensar a la "arquitectura sustentable" como una
repetición de lo sucedido hace veinticinco años. Nuestras preocupaciones tienen
que ser mayores y más complejas que simplemente la calefacción y el agua
caliente de nuestra casa. La sustentabilidad implica la habilidad de continuar
una práctica indefinidamente minimizando toda acción que dañe el ambiente. Un
recurso sustentable es renovable y con un uso adecuado nunca se agotará. La
arquitectura sustentable no es perfecta y para muchos es un negocio más. Todo
producto, sea sustentable o no, que nosotros ingresemos a nuestra casa provocará
desechos y en parte o totalmente usará recursos naturales. Es muy difícil que de
un día para el otro sostengamos nuestra existencia sin contaminar y reciclando
el 100% de nuestros desechos. Ciertos conceptos de diseño como el uso de luz
natural en edificios de oficina deben manejarse con precaución ya que pueden
provocar ganancias de calor excesivas. En cualquier parte que nosotros
localicemos nuestro edificio es probable que importunemos a alguien o debamos
realizar un largo viaje para ir a trabajar.
Nosotros tenemos que saber construir formas sustentables con materiales
sustentables en sitios sustentables. Conocer nuestro clima nos ayudará a
concebir formas arquitectónicas adecuadas. Manipulando la forma de un espacio,
nosotros podemos introducir luz natural y ventilación. Sin embargo, más allá de
la forma nosotros tenemos "externalidades". ¿Cuánto combustible fue usado para
refinar el acero, formar las barras hasta llegar al obrador? Nosotros tenemos
que mirar el consumo de energía involucrado en usar insumos en bruto extraídos
de la naturaleza. ¿Cuánta contaminación se agregó a nuestro aire, tierra y
aguas? La elección de un sitio sustentable para localizar un edificio deriva
principalmente de su proximidad al lugar del empleo, los comercios y el círculo
social de los ocupantes del edificio.
La arquitectura sustentable entonces, va más allá de identificar el volumen
de materiales reciclados usados o considerar el ángulo de penetración del sol en
el interior del edificio. Nosotros no podemos mirar cualquier faceta de un
edificio independientemente. En realidad, nosotros tenemos que mirar los
materiales con que se construirá el edificio, la forma de creación de los
materiales, y el sitio en el que se localizará. Uniendo estas tres variables
áreas se encuentra la preocupación por la energía consumida. Cuando nosotros
minimicemos la energía gastada en la construcción y mantenimiento, en los
materiales, formas y sitio; nosotros reduciremos las emisiones y mejoraremos la
salud de los ocupantes.
Entonces una metodología de diseño que tenga por objeto producir arquitectura
sustentable podremos denominarla como "diseño ambientalmente consciente -
DAC".